Rey de los mares

Si lo hiciera desde una perspectiva moralista, os arengaría a luchar por aquello por lo que creéis, magnificando la importancia de la constancia y el esfuerzo por conquistar las metas que nosotros mismos nos fijamos

También podría resolverlo con una postura más lógica, haciendo una relación entre horas invertidas, capacidades adquiridas y los propios resultados, considerando que ya iba siendo hora de que ocurriese.

Podría explayarme sobre valoraciones técnicas, basando mi argumentación en mis propias destrezas: seleccionando el lugar adecuado, adquiriendo el material más preciso, insertando con tremenda habilidad el gusano en el anzuelo, visionando y acertando el lugar de lanzamiento, esgrimiendo una paciencia infinita,…

O, se me ocurre, si le otorgara una perspectiva más metafísica, que bien pudiera tener en cuenta el conjunto de acontecimientos y causalidades relacionadas con el hecho que pudieron ejercer cierta influencia sobre el mismo y sin las cuales nada se hubiera dado como realmente sucedió.

Y es que un hecho concreto varía en gran medida según el enfoque con que lo analicemos.

¿Y a qué cojones viene todo esto? Pues a que, tras toda una vida de intentos más o menos frustrados, a que cuando ya comenzaba a refugiarme en teorías que justificaban mi absoluta ineficiencia (del tipo: lo importante es la potencialidad de lo que pudiera pasar, disfrutar de la esperanza de lo que pudiera llegar y no tanto el resultado,…), por fin, lo logré: pesqué un señor pescado, de esos que con su presencia achantarían al noventa y nueve por ciento de los otros peces secuestrados por mi parte de la mar.

Así es que por mi parte, que me considero más bien holístico, ole esa pedantería, prefiero coger un poco de cada supuesto, y hacer un revuelto en el cada una de las partes adquieran un grado de importancia para terminar por conformar la propia realidad.

Ahí os dejo las fotos, para los incrédulos, de la dorada de dos kilogramos, dos putos kilos, con la que el pasado jueves sobre las 21:35 tuve el placer de batirme y que acabó en el único lugar que me otorgaba una victoria: mi hambriento estómago.


Miguel Salgado

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo 1

Una respuesta a “Rey de los mares

  1. pongan algo que valga la pena okkkkkkkkk adiosssssssssssssssssssssssssssssss…………..

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s