La Latina

Para Valero y el Chic

Cuando El Rastro agoniza, los de Madrid le arrancan el último baile al fin de semana en La Latina. Con la Primavera, y aun en días encapotados, hay que tener suerte para sentarse en alguna terraza o encontrar un hueco en alguna de sus barras, igualmente atestadas. Se puede llegar desde Sol y pasando por la Plaza Mayor, lo que no es mal preludio para abrir boca con un bacalao en El Revuelta, que no tiene la fama ni el morbo político de Labra, donde se fundó el PSOE, pero que carda la lana con unos exquisitos bocados regados por algún tinto o caña de trago corto. A partir de ahí, y cruzado el rubicón de Segovia, adentrarse en Cava Baja es perderse con el único horizonte de San Francisco el Grande, que nos vigila.

En El Bonano se puede coincidir con algún cómico de segunda fila. Bueno, es posible coincidir con muchos, incluso puede que estén detrás de la barra soñando con la gloria que ahora ostenta el tipo al que acaban de servir, ante el que la clientela se vuelve y murmura: -sí, sí, es le de la tele. En Almendro Trece sólo se puede beber cerveza, tinto, vino dulce o mosto, con el que hacen la clara. Los sirven con destreza en una pequeña barra contigua e independiente de la de las comidas, una simple ventana pegada a la cocina en la que hay que esperar las bandejas con grandes roscas de sobrasada, pringá o lacón, cazos de salmorejo o platos de huevos rotos con patatas.

Y luego viene, como cuando se va de cena, el ¿dónde tomamos una copa?. La respuesta es El Viajero; donde la noche, como la que amaba el primer Sabina, no amanece jamás. En su planta intermedia, y al ritmo de la cuidada selección de un pincha, se repiten las liturgias nocturnas aun con los rayos de luz filtrándose por las ventanas: el rimel y la gomina, las caídas de ojos de las camareras, las conversaciones más boca oreja que nunca y los corrillos que delimitan el espacio de cada cuadrilla. Subiendo por estrechos escalones se llega a la azotea, en la que sólo hay localidad de sentado junto a alguna de las pequeñas mesas. Es entonces cuando, ay, se está más lejos del servicio, sito en el sótano del edificio.

Hasta en el tapeo, Madrid es otra cosa. Su zona vieja es la más nueva todas.

Alonso Freire

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6 comentarios

Archivado bajo 1

6 Respuestas a “La Latina

  1. LoRenzo SaLdaÑa

    Y en el Lamiak a la hora de las copas regalan las tapas que no se han acabado durante la cena. Hay cosas de Madrid que solo están en Madrid.

  2. Queridos Mariano y Daniel:
    Enhorabuena por el blog, es un placer leeros. Pronto me dejaré ver por allí, os llamaré e intentaré que vayamos a algún rincón de esos cercanos a La Latina, palabra de honor. Mariano, me ha encantado la cita de “Negra noche”, una canción del primer Sabina que me pone los pelos de punta.
    Un fuerte abrazo

  3. aybopinan

    ¡Hola Gonz!, soy Dan
    Muchas gracias por tus palabras. Avisa cuando vengas
    Un abrazo

  4. Somehow i missed the point. Probably lost in translation :) Anyway … nice blog to visit.

    cheers, Microencapsulate.

  5. Pingback: Marcando tendencia « Queridos Camaradas

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