Desvelos

Cuando declina Dragó, me encuentro con Buenafuente. Está en su casa y se nota: minimalismo en el decorado, colores más sobrios y creo, aunque no estoy seguro, menos tiempo de programa. Cuando me subo tiene a la maravillosa Patricia Conde y en la última parada se despide con la púa de Antonio Vega (o de su espectro) en la mano. Bien pensado, todo un recorrido sentimental que une a dos o tres generaciones.

La tele ha cambiado, y no sólo técnicamente. Cada vez será más difícil comentar el programa de anoche en la oficina ante la extensa oferta y puede que con ello ganemos en civismo y buen gusto. Además, se acaban los programas “de referencia”, los debates “definitivos” y los “por primera vez en…….”.

La tele está cambiando, sí, y lo peor (o lo mejor) es que gran parte de los espectadores y de los profesionales del medio todavía no se han enterado. Pero Buenafuente es el más listo y ha cogido a tiempo el caballo ganador.

 

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